sábado, 9 de noviembre de 2013

EMPANADAS Y CERRO DE LA CARRASCA

Empanadas y Cerro de la Carrasca
Sierra de Castril

LA MONTAÑA DEL MAESTRO

1 de noviembre de 2013

Recuerdo con nostalgia la primera vez que hice esta ruta. Sería a finales de los años 90 y fue una de las primeras grandes aventuras que he tenido en la montaña. Fue para mi, ese pequeño gran paso que hacemos cuando pasamos del senderismo al montañismo. Hasta ese momento, las excursiones se reducían a la propia Región de Murcia. Que lejos me sonaban aquellas montañas como la Sagra, Sierra Nevada, Cazorla y ya no digo nada de Pirineos o Alpes. Entonces llegó a nuestro poder el magnífico libro de Juan Carlos Garcia Gallego "Escursiones por el Sur de España"  y a partir de ahí, descubrimos un nuevo mundo de cimas y picos, de rutas y leyendas.
Con un viejo mapa del IGN y las notas del libro de Juan Carlos, afrontamos esta ruta con una mezcla de miedo y responsabilidad. Ahora está todo balizado y las sendas muy marcadas pero por aquel entonces era una auténtica aventura.
He hecho esta ruta ya cuatro o cinco veces y siempre me gusta subir por la preciosa senda del Cortijo de la Puerca y de allí dirigirme por la cuerda que da al barranco de Tunez hacia el Cerro de la Carrasca. Cruzar el collado Salitre y hacer todo el cordal del Empanadas. Desde allí bajar al collado de la Cruz y dirigirme por el eje del barranco hacia el Cortijo del Maestrillo para luego seguir la marcada senda que llega casi hasta los cortados del barranco de Tunez para remontar la ladera izquierda y volver de nuevo hacia el Cortijo del Nacimiento.

La ruta comienza desde el Cortijo del Nacimiento donde aparcaremos los coches. Avanzaremos por el camino que sale debajo de los tubos en dirección al nacimiento del río Castril hasta llegar a un puente que se nos aparecerá a nuestra izquierda. Una vez cruzado el puente, giraremos a la izquierda, hasta encontrar una baliza donde comenzará el sendero que en un suave ascenso se dirigirá hacia el Cortijo de la Puerca.


La senda de subida al Cortijo de la Puerca es de esas sendas excepcionales. Se cuela entre sucesivos zig zag sobre las paredes casi infranqueables que tenemos enfrente nuestro. A nuestras espaldas ya podemos ver todas las montañas de Sierra Seca, Cerro Lagunas, Tornajuelos, Alto del Calar y Puntal de la Zurdica.


Cortijo de la Puerca



Desde el Cortijo de la Puerca, nos dirigiremos en busca del collado que da vistas al barranco de Tunez. Para ello seguiremos la manguera que suministra agua al cortijo desde un tornajo que está situado más arriba, cerca de la divisoria. Desde el collado, ya tendremos vistas sobre el Empanadas, en la cabecera del barranco.





Avanzaremos por la cuerda hasta situarnos bajo las paredes del Cerro de la Carrasca. Esta cumbre se puede evitar dirigiéndonos hacia el Collado del Portacho, y luego, por detrás de la cresta dirigirse hacia el Collado Salitre. Nosotros optamos por hacer el Cerro de la Carrasca.

Cumbre del Cerro de la Carrasca.


Subiendo por la cresta del Cerro de la Carrasca.


El Empanadas desde el Cerro de la Carrasca.


Para la bajada desde el Cerro de la Carrasca, avanzaremos por la cresta y pasaremos por algún que otro paso entretenido entre canales de piedra. Abandonaremos la cresta justo en un pequeño collado hacia nuestra izquierda para bajar al collado Salitre.



Cresta del Cerro de la Carrasca.


Desde el Collado Salitre, subiremos directamente hacia la cuerda del Empanadas y sobre ella, nos dirigiremos hasta la cima, justo al lado de una valla cinegética que delimita la Sierra de Castril de la de Cazorla.


Cumbre del Empanadas.


Desde la cumbre, nos fijaremos en la cuerda que separa el barranco de Tunez y el de la Magadalena. Bajaremos por la cuerda en un fuerte descenso hasta el collado de la Cruz, para posteriormente, descender hacia el barranquillo que desagua en el propio barranco de Tunez.


Avanzaremos por el barranco hasta salir al Cortijo del Maestrillo.

Curiosa es la historia de este Cortijo. Allí vivió un maestro que decidió un día dejarlo todo e irse a vivir a la montaña. Enseño a leer y a escribir a los pastores que por allí pasaban y durante cuarenta años vivió en las faldas del Empanadas. Ya viejo y enfermo, la guardia civil subió a por él  para ingresarlo en un hospital, pero cuando se recuperó, se escapó y volvió al Empanadas. Ya con 86 años, finalmente, consiguieron convencerle para bajarle a Castril donde murió. Se cuenta, que en el cortijo había un saco de cemento y una nota donde se decía que el primero que lo descubriera muerto, lo enterrara. Cuando conocí el Cortijo hace ya quince años, aún conservaba el techo. Ahora mismo, solo las cuatro paredes y la soledad de los viejos nogales que le rodean, atestiguan la existencia del maestrillo.


Desde el cortijo, nos meteremos en el eje del barranco para descender sobre él. Estaremos atentos a nuestra derecha, ya que deberemos coger un sendero que nos llevará por toda la vertiente derecha del barranco hasta bajar de nuevo al lecho del mismo. Aquí si ha cambiado un poco las señales de la ruta ya que la senda, cuando sale del cortijo del Maestrillo, no se dirige hacia el barranco, sino que remonta un poco por la ladera derecha para caer al barranco de Tunez un poco más adelante, no pasando por los estrechos que forma el propio barranco.


Lugar por donde abandonaremos el barranco de Tunez y cogemos la senda.


Impresionantes cortados en la salida del barranco de Tunez hacia el Castril. Al fondo, a la derecha, el collado de las Margaritas.


Una vez cruzado el lecho del barranco, buscaremos la senda enfrente, en la vertiente izquierda. Esta senda, y en suave ascenso, se dirige de nuevo hacia la divisoria con el río Castril para buscar otra impresionante senda de bajada, paralela a la de subida a la del Cortijo de la Puerca, que nos pondrá de nuevo en el Cortijo del Nacimiento. 

Duración: ocho horas y media.
Desnivel: 1.500 metros.
Distancia: 18 kilómetros.
Track: si.

sábado, 26 de octubre de 2013

UN PASEO POR LA SIERRA DE SEGURA

Un paseo por la Sierra de Segura.


Hace ya algunos años, cayeron en mi poder unos libros de fotografías de Alonso Torrente sobre la Sierra de Segura y Cazorla y sobre el propio río Segura que me cautivaron. Descubrí una forma de describir un lugar de una forma excepcional. Conjugando la fotografía con la narrativa, Alonso nos transporta a nuestra querida Sierra, con sus gentes, sus pueblos, sus paisajes, su fauna. 
No pretendo hacer una mera copia de su trabajo, simplemente, su forma de contar las cosas me ha emocionado por lo que me he atrevido a aportar mi pequeño granito de arena.


Siempre me gustó identificarme con la magia del  paisaje (Puntal de las Buitreras)...


... para buscar su tapiz multicolor (Río Madera)...


... y preguntarle a los gigantes (Horno Peguera)...


... aunque algunos me entristecen.


Buscar aldeas olvidadas (La Ballestera)...


...o pueblos agazapados (Pontones)...


... y surcar las curvas del camino (Los Anchos)...


...para llegar a sitios casi perdidos (Prado Maguillo).


Cruzar ríos (Rio Segura - Huelga Utrera)...


...descansar en sus riberas (Río Madera)...


... y contemplar el  trabajo duro de los hombres... (Cortijo Canales - Río Madera)


...aunque siempre añoro su armonía (Huelga Utrera).


Me gustan los arroyuelos desbocados (Arroyo de La Toba)...


... y los grandes ríos alborotados (Río Segura)...


...y sus más preciados tesoros (Cueva del Agua)...


...los añorados remansos (Río Tus)...



... los grandes nacimientos (Río Segura)...


... y las exiguas fuentecillas (Los Centenares)...


También me gustan los días lluviosos (Camino de las Espumaderas)...



...y los enhiestos puntales (Piedra Dionisia)...


... y por supuesto, la tranquilidad de un merecido descanso (Río Madera).



Descubrir lo desconocido no es una especialidad de un sabio o de un conquistador. No hay un solo hombre que no sea un descubridor. Empieza descubriendo lo dulce, lo amargo, lo salado. Lo cóncavo y lo liso, lo áspero. Los siete colores del arco iris y las veintitrés letras del alfabeto; pasa por los rostros, los mapas, los animales y los astros; concluye por la duda o por la fe y por la certidumbre total de su propia ignorancia.

J.L.Borges

Subiendo a la Sagra.


domingo, 20 de octubre de 2013

BRECHA DE ROLANDO

Brecha de Rolando - Pirineos

9 de agosto de 2013

Manolo Cañizares, Manolo Moreno, Fina, Teresa, Ascensión y Paco.

Cuenta la leyenda que Rolando, un sobrino de Carlomagno, huyendo de la persecución de los árabes en la Península, quedo atrapado ante una pared. Rolando sacó su espada, Durandal, tan famosa como la espada Excalibur del Rey Arturo o la Tizona del Cid, y de un tajo, rompió la pared de la montaña y pudo huir a Francia para poder morir en su patria.

La Brecha de Rolando, por lo tanto, evoca en la memoria de los hombres un halo de misticismo y leyenda inigualable.
Es una ruta clásica de Pirineos, posiblemente, de las más visitadas. Desde el lado francés, una carretera asciende hasta casi el collado de Bujaruelo. Sin embargo, desde el lado español, hay que superar un desnivel de más de 1.500 metros ya que partimos desde Bujaruelo, en el fondo del valle. Es por lo tanto un premio para cualquier montañero. Es ganar una montaña desde su base, desde su origen, abarcando la inmensidad de la ruta.
Partimos de Bujaruelo, junto al Puente de los Navarros, punto de inicio de numerosas excursiones del Pirineo. 
En la Edad Media, Bujaruelo estuvo poblado ya que allí se construyó en el año 1150 el Hospital de San Nicolas por la Orden de los Hospitalarios. Hoy solo nos queda el puente románico, las ruinas de una Ermita y el Hotel - Hospital que actualmente hace funciones de Refugio de montaña.


Inicio de la subida. Al principio, la senda se adentra en un agradable bosque para posteriormente, salir sobre pastos de altura junto a la línea eléctrica que une España con Francia.





Al fondo se puede ver el puerto de Bujaruelo.


Agradables prados de altura que invitan al descanso.


Durante el camino nos cruzamos con rebaños de vacas y de ovejas.


Foto de grupo en el puerto de Bujaruelo, en la frontera entre Francia y España. Aquí Ascensión prefirió darse la vuelta.


Es curioso el puerto de Bujaruelo. Desde España llega uno cansado, pero desde el lado francés, su puede observar un parking al fondo y una pista de tierra que llega hasta el puerto donde numerosa gente inicia la subida al Refugio o a la Brecha. Una vez en el puerto, cogemos una marcada senda, que primero sube y luego comienza a llanear sobre la ladera norte de los Gabietos y el Taillón.
A la izquierda se ve la pista que viene desde el lado francés y el parking al fondo.



Posteriormente la senda inicia una fuerte subida hasta situarse bajo el desagüe del glaciar del Taillón, donde una cadena puede ayudarnos a superar algún que otro paso.





Una vez superado este trecho, llega el primer regalo para los ojos. El circo de Gavarnie, el Refugio de Serradets o de la Brecha, el Cilindro de Marboré y como no, la propia Brecha de Rolando.



Abajo a la izquierda vemos la Cascada de Gavarnie. Encima de la cascada está el Pico de Marboré.




Brecha de Rolando, desde el Refugio de Serradets.


Llegando a la Brecha. Este año hay más nieve que otros años.


El segundo regalo para los ojos. La Brecha de Rolando. Se me viene a la memoria la primera vez que llegué aquí. Íbamos con pesadas mochilas de travesía avanzando desde el lado español ya que veníamos de Goriz. Recordaba la brecha con mucha gente. Al final llegamos al mítico paso, testigo de innumerables historias y leyendas; curiosa y caprichosa formación geológica que sin embargo, produce en la memoria de los hombres un halo de misticismo, de evocación, de triunfo. Yo recuerdo que a mi me produjo una liberación, porque el peso de la mochila me destrozaba la espalda.
 Vistas del lado español desde la Brecha.




TRACK: SI.