martes, 12 de abril de 2016

CIRCULAR PINO DE LA ENTREGA - POYO DE LA YEDRA

CIRCULAR LOMA DE LA CALERA - LOMA DEL CAGASEBO - PINO DE LA ENTREGA - POYO DE LA YEDRA- PALOMAS

SIERRA DE CAZORLA - SIERRA DEL POZO (Abril 2016)

Le tenía muchas ganas a esta ruta. Aunque conocía algunos de estos lugares, la idea de enlazarlos todos, me rondaba por la cabeza de un tiempo para acá, así que me puse a bucear en wikiloc y a tirar de mapas para poder trazar el recorrido más adecuado.

La ruta comienza cerca de la Fuente de la Ponderosa, justo en el cruce que hay entre la pista que sube a Puerto Llano y la pista que viene desde la Bolera y que coincide con el recorrido del GR247 Bosques del Sur.
Aparcamos el coche en un rellano que hay a nuestra izquierda y comenzamos a enchufar el GPS y a echar una ojeada al mapa. Nos espera una circular interesante. Mentalmente la trazo en mi cabeza y empezamos a funcionar.

Enseguida cogemos una preciosa vereda que corta los contrafuertes que tenemos debajo de una manera muy elegante para llegar al cauce del arroyo del Barranco de los Lobos.


En algunos puntos, se nota que la pared de piedra tuvo que ser "volada" para abrir el camino.


Después de cruzar el cauce del barranco, la senda comienza a ganar altura hasta incorporarse a la pista que da acceso a la Casa Forestal de la Fuente del Pino que esta situada en un otero privilegiado, justo en medio de las dos cuerdas que vamos a hacer.


Aquí, el GR 247 se dirige hacia Belerda mientras nosotros buscamos una pista forestal que parte por detrás de la Casa Forestal. La pista la abandonamos enseguida a nuestra izquierda y comenzamos a ganar altura por toda la cuerda de la Calera en una preciosa vereda semiperdida de las que cuesta un poco seguir porque prácticamente se hace imperceptible ante nuestros ojos sino es por las líneas de piedra que la delimitan.

Mientras vamos ascendiendo ya vamos viendo a nuestra izquierda el Picón del Rayal que es el inicio de la Cuerda de los Agrios.



Justo a la altura de un collado, la vereda que seguíamos se desvía a nuestra izquierda. Nosotros seguimos por la loma más o menos sin ganar ni perder altura por la cara este del Torcal Llano hasta alcanzar el Barranco del Tejo, el cual remontamos hasta dar con otra vereda.

Es curioso, desde abajo no parecía que hubiera mucha nieve; sin embargo, nos vemos sorprendidos y a partir de la cota 1800 todo el recorrido se nos aparece nevado.


La vereda que llevamos ahora se dirige hacia el Collado Angosto por lo que debemos abandonarla hacia nuestra derecha en busca del Pino de la Entrega. La nieve nos obliga a ir evitando obstáculos y a ir eligiendo otros trazas diferentes a las más obvias, ya que la nieve blanda nos cubría la bota y no llevábamos polainas.

Cresteando hacia el Pino de la Entrega; al fondo Sierra Nevada.


Y ahora Sierra Nevada más cerca.


Al fin alcanzamos la Loma del Cagasebo y sus árboles centenarios. Impresionan, no por su altura, sino por su grosor de tronco y por su diámetro de las ramas.





Pino de la Entrega


Desde la Loma del Cagasebo nos dirigiremos ahora en dirección este hacia Puerto Llano, siempre con el Cabañas justo enfrente nuestro y sin perder ni ganar altura.
Si bien siempre merece una visita la cumbre del Cabañas, nosotros decidimos comenzar a bajar puesto que la nieve nos había ralentizado bastante la marcha.

Desde el collado, donde los forestales suelen dejar el coche para subir a la caseta del Cabañas, cogemos la senda habitual que sube desde la zona de la Bolera y el Hornico y que viene desde la Fuente del Artesón. 

Justo cuando esta senda comienza a bajar decididamente hacia la pista, la abandonamos y continuamos por la cresta en busca del sorprendente Penón de la Saltaneja.

Aunque parece que se aborde el Peñón por la izquierda, el paso es por la derecha.


Después de rodear la Saltaneja, avanzaremos por una preciosa repisa o tranco, que da comienzo a las paredes del Poyo de la Yedra.






Después de avanzar bajo las paredes nos toca ahora subirnos a ellas en un precioso tramo donde la senda circula paralela a los acantilados del Poyo de la Yedra.


De nuevo el Picón del Rayal desde el Poyo de la Yedra.


Después de avanzar sobre la plataforma ya divisamos al fondo el vértice geodésico del Palomas desde donde se divisa el Jabalcón y la población de Pozo Alcon.






Desde la cumbre del Palomas, seguiremos en dirección sur por la loma hasta alcanzar unos pinos aislados desde donde divisaremos por fin el lugar donde habíamos dejado los coches.
Nos espera ahora una vertiginosa bajada que sin embargo se hace bastante cómoda aprovechando algunos senderos y trazas de animales.


La senda termina justo en un collado donde una pista nos baja ahora si decididamente hasta el GR247 y de nuevo al punto de inicio.

viernes, 11 de diciembre de 2015

SIERRA MAGINA

Sierra Magina - Jaen
Diciembre 2015


Y por fin lo logramos. Muchos años esperando para visitar Sierra Magina y esta vez lo conseguimos.
Todos los 2.000; no era por un afán competitivo o tal vez si, pero ya que estábamos por allí pues fueron cayendo todos.
Me ha sorprendido la sierra. Solitaria, dura, áspera, sorprendente, casi mágica. Rodeada de montañas con mas renombre como Sierra Nevada al sur y Cazorla y Segura al este; Sierra Magina se erige altiva sobre la depresión del Guadalquivir, antigua frontera entre Castilla y el reino de Granada durante dos siglos, que ha dejado en sus pueblos serranos que la rodean, restos de castillos y murallas y esa impronta de tierra de conquista.
Estuvimos alojados en Huelma gracias a las indicaciones de nuestros amigos del Club Montañero de Murcia. Pueblo aceitunero como casi todos los de Jaen. Estamos en plena recogida de la aceituna y cientos de tractores y todorrenos inundan las lomas cargadas de olivos donde parece prácticamente imposible que se pudieran plantar esos arboles en esas pendientes casi imposibles.

Huelma es el típico pueblo andaluz de casas encaladas, de olor a leña, de cervezas y tapas; pero destaca sobre todo su impresionante iglesia-catedral cuya dimensiones no parecen adaptadas a la magnitud del pueblo.


Inicio de la ruta en la Cañada de las Cruces. 



El primer día optamos por hacer toda la cuerda principal de Magina desde la Peña en el sector más oriental de la sierra hasta la Peña de Jaen en el otro lado pasando por el Pico Miramundos y el Pico Mágina que con 2.164 metros es la altitud máxima de toda la sierra.

Llegando al Miramundos donde destaca el refugio vivac de la cumbre.



Vistas desde el Miramundos de la Peña que no es la primera cima que vemos sino la que está detrás.



El terreno hacia la Peña es duro. No hay sendas ni hitos, así que tenemos que buscar la mejor forma de avanzar por un difícil terreno lapiaz y con numerosas sabinas rastreras que impiden que el paso sea cómodo.
Desde la cumbre se divisan varios pueblos serranos, Jodar, Bedmar y Belmez de la Moraleda, conocido este último pueblo por sus famosas caras de Belmez.

La Serrezuela de Bedmar desde la Peña.


Desde la Peña, toca desandar el camino y regresar al Miramundos. Desde aquí y hasta el Pico Magina ya se avanza por sendero totalmente marcado sin perdida ninguna. Ahora disfrutamos de las impresionantes vistas que tenemos hacia el norte y el sur.

Sierra Nevada hacia el Sur


Y el Ponce y el Carceles hacia el norte. Dos de los tres dos miles que haremos al día siguiente.



El Pico Magina no destaca mucho. De todas las cumbres es la menos prominente. Aparece como una modesta cota que se eleva unos metros del resto de la cresta pero es el punto culminante de la cuerda.
La cima aparece concurrida. Todo el mundo está aquí. La Peña se nos ha mostrado solitaria, pero el Pico Magina es el objetivo de todo el mundo y eso se nota.
Y como no podía ser de otra manera mayoría de murcianos. He echado en falta a los alicantinos, esta vez no estaban por aquí. Lo he dicho siempre, ambas provincias copamos la mayoría de todas las béticas.


Desde el Pico Magina enfilamos ahora el último dos mil del día, la Peña de Jaen. Continuamos la cresta hacia el oeste. Desde arriba parece como una prolongación de la cresta sin más.

Hacia la Peña de Jaen


Pero desde la zona de los Prados se nos muestra imponente.


Ahora si descansamos en la cubre de la Peña de Jaen, más tranquilos, sin gente. Toca meditar, pensar, relajarse y comerse el bocadillo de jamón, sin prisas. Llega la hora bruja o mágica y por supuesto, la bajada.

Las antenas del Almaden desde la Peña de Jaen.


Contentos por el logro. Cuatro dos miles; vamos, que un ocho mil se puede decir.



Al día siguiente, nueva tanda de dos miles. Ahora la cuerda situada más al norte de Magina, la que da vistas hacia la depresión del Guadalquivir.
El acceso es precioso. Una pista se cuela hacia el Puerto de la Mata entre un magnífico bosque de encinas y quejigos adehesados. Pasamos por las ruinas del castillo de Mata - Behid, y por la zona de los Prados, donde encinas centenarias y quejigos se entremezclan en un hermoso tapiz multicolor.


Nos situamos unos metros antes de coronar el puerto y comenzamos a andar rumbo al Almaden. Cima fácilmente identificable por las numerosas antenas que en ellas hay. La cima tiene buenas vistas; vemos por fin Jaen y algunas poblaciones más de la provincia como Andujar, incluso se intuye Sierra Morena. Sin embargo, la cima desmerece un tanto por las antenas y la pista que la corona.


La Peña de Jaen detrás de nosotros mientras ascendemos el Almaden.


Y ahora el sano ejercicio de identificar cumbres entre un mar de nubes a nuestros pies. Precioso contraluz.


Desde el Almaden, deshacemos de nuevo nuestros pasos en busca del Puerto de la Mata y  afrontar las dos últimas subidas del día, el Ponce y el Carceles.

El Ponce desde el Puerto de la Mata.


Llegando al Ponce tras una dura subida.

Y es que se las trae. Desde el Puerto tenemos unos 300 metros de desnivel por terreno descompuesto. Solo queda agachar la cabeza y seguir.


Desde el Ponce y con bastante frío avanzaremos por la cuerda en dirección al Carceles saltando vallas de un lado para otro.

Pico Carceles.


Las tres cumbres realizadas, Almaden, Ponce y Carceles.


La bajada se realiza directamente por la interminable loma que desde el Cárceles llega hasta la pista del Arroyo de Prados, siempre pegados a la valla. Una vez abajo, el merecido descanso. Han sido 1.000 metros de desnivel y ahora toca buscar un prado y descansar. Los bocadillos, el agua, algo de chocolate, todo bastante espartano menos nuestro amigo Andrés, mas sibarita, con sus botes de macedonia, sus delicatesen...

Desde la pista, solo nos queda un agradable paseo entre prados y centenarios encinares para llegar a los coches.


Objetivo conseguido.



viernes, 20 de noviembre de 2015

DE MILLER A VENTA TICIANO

UN PASEO POR EL OTOÑO

DE MILLER A VENTA TICIANO

Ya no sé cuantas veces habré paseado por el Segura otoñal y cuantas sendas y cumbres habremos hecho. Algunas veces por Pontones, otras por La Toba, por el río Madera también y por supuesto por Miller y Venta Ticiano.
La policromía de los colores otoñales, esos primero fríos, esas primeras lluvias. Todo esto forma un coctel que hace del otoño la estación serrana por excelencia.

ALDEA DE LA MUELA

La ruta parte de la aldea de Miller. Que recuerdos tengo más bonitos de esta aldea. estuve aquí la primera vez hace ya unos 18 años. Estuvimos alojados en la casa de una señora mayor que se llamaba o llama (eso espero) Dulce Nombre de María en un frío puente de la Constitución del mes de diciembre. Allí, rodeando una mesa camilla y devorando una fabulosa cena que nos preparó la señora, su hijo,  ya fallecido, nos contaba historias de hadas y de brujas, de lobos y personas de la Sierra de Segura al lado de la tenue luz de chimenea y del crepitar de la leña. Así, entre cuentos y leyendas, entre tradiciones e historias inacabadas despertó en mi esta pasión que siento por la Sierra de Segura. 
Allí también conocí a su otro hijo, Justo Robles, hombre autodidacta, hecho a si mismo, que ha escrito varios libros de rutas por el Segura y el Zumeta que el mismo se ha encargado de redescubrir y poner en valor.


ALDEA DE MILLER



La ruta parte desde la propia aldea de Miller por un viejo sendero que rápidamente comienza a ganar vistas sobre el río Zumeta y todas las espectaculares paredes de la Molata de los Almendros.

TINÁ DEL ESCALÓN


VISTAS HACIA LA ALDEA DE GONTAR ENTRE NUBES AMENAZANTES.




Tras este primer esfuerzo, la senda gira en busca del barranco de la Breña. Nos acercaremos a las impresionantes paredes que tendremos en frente y remontaremos, entre bancales abandonados de nogales y terebintos, toda la vertiente derecha del barranco hasta alcanzar la aldea abandonada de la Breña.







MADROÑOS




PAREDES DE LA BREÑA


ALDEA ABANDONADA DE LA BREÑA


ANTIGUO LAVADERO DE LA BREÑA Y RECOLECTA DE PRODUCTOS SERRANOS (foto de septiembre)
UVAS - NUECES - HIGOS - HIGOS VERDALES - ALMENDRAS 



Después de visitar la aldea de la Breña nos dirigimos en busca de un paso entre las paredes donde la senda, de forma sorprendente, se cuela para alcanzar la parte alta.

SALIENDO DE LA ALDEA DE LA BREÑA




EN BUSCA DEL PORTILLO DE LA BREÑA


EL GRUPO EN EL PORTILLO DE LA BREÑA


Ya en la parte de arriba, el paisaje cambia totalmente. Ahora nos encontramos en un campo inmenso de almendros. Hemos salido del bosque y ahora vamos por terrenos de labor claramente modificados por el hombre. Desde aquí tendremos unas vistas de los Llanos de Jutia y de la Sierra de las Cabras muy bonitas.


TINA DE LA LANCHA

Y llegamos a la aldea de la Muela.

LA MUELA EN NOVIEMBRE


LA MUELA EN SEPTIEMBRE


Un pequeño paseo por sus casas encaladas para llegar a la zona del lavadero público para desde allí, coger una vieja vereda que bajo un bosque de encinas nos permite descender rápidamente sobre la carretera que va a Marchena. Retrocederemos por la misma unos metros para desviarnos de nuevo por un sendero que en un leve descenso y rodeado de zarzas nos colocará en el cauce del arroyo de Marchena.

LA MUELA Y EL LAVADERO (foto de septiembre)


CRUZANDO EL ARROYO MARCHENA


Nada más pasar el arroyo buscaremos un sendero que en suave descenso se va aproximando de nuevo al valle del Zumeta justo por encima de Venta Ticiano. Pasaremos por la Cortijada del Vadico y ya por pista, alcanzaremos el asfalto para volver a Ticiano.

Ahora ya solo, caminando pausadamente de vuelta a Ticiano, me dejo embaucar por los colores del otoño. Dejo que mis pensamientos se borren y me dejo llevar por la suave brisa que me acompañan y por las pequeñas gotas que van poco a poco calando mi pelo. 

Hay un instante es que es preciso volver a lo nuestro y escuchar el latido de la tierra, el árbol que canta y el pájaro que habla, como si en un cuento de hadas estuviéramos.




Fotos de Paco Solbes y Manolo Moreno.